Como y cuando trasplantar correctamente una planta de interior

Antes de trasplantar una planta de interior tenemos que prestar atención a algunos puntos para saber si realmente le conviene un trasplante.

El primero y más importante es comprobar si la maceta existente es suficiente para la planta o si necesita una maceta un poco más grande.

Para hacerlo, la mejor forma es revisar los agujeros de drenaje y observar si las raíces asoman por ellos. Si es así tu planta necesita un trasplante.

Otro punto a comprobar es si existe crecimiento en la planta. Hay que tener en cuenta que cada especie crece a su ritmo y en época de crecimiento, siempre proporcionalmente a la luz que recibe.

Si la planta se encuentra en un entorno con buena luz en primavera pero sin embargo no crece, también será momento de trasplantar para asegurarnos que el sustrato está en buenas condiciones y le ayuda a retener los nutrientes a la planta.

Una vez hayamos comprobado si la planta necesita un trasplante tendremos que intentar hacerlo desde marzo a junio como muy tarde.

 

COMO TRASPLANTARLA CORRECTAMENTE

Saca la planta de la maceta. Si la maceta es de plástico puede apretar la base de la maceta mientras extraes suavemente toda la planta. Si la maceta es rígida, puedes usar una toalla pequeña para separar el cepellón de los bordes exteriores de la maceta mientras tiras de la planta.

El siguiente paso es comprobar que las raíces estén sanas. Si hay raíces marrones o secas retíralas.

Separa suavemente el cepellón con un palillo. En la medida de lo posible, evita romper las raíces, pero no te preocupes si lo haces. Es más importante que desenredes el cepellón para que las raíces comiencen a establecerse en el nuevo sustrato.

Al tratarse de una planta que requiere de humedad en el sustrato hemos hecho nuestra propia mezcla usando Sustrato Universal, Sustrato Cactus, Perlita y Humus de Lombriz.

Llena el fondo de la maceta con un poco de tierra y aprieta suavemente hasta que quede algo comprimida.


Coloca la planta en el centro de la maceta y llénala con tierra por todos los lados del cepellón. Puedes agitar suavemente la maceta para que la tierra se asiente alrededor de las raíces.

Continua llenando y asentando la tierra hasta que llegues a la parte superior de la maceta. Luego, aplasta suavemente la tierra.

Lleva la planta recién colocada al fregadero o a un lugar donde el agua pueda drenar y riega la planta por completo. Coloca la planta donde vea el máximo cielo posible pero que a la vez esté protegida del sol.

¡Lo has hecho! Cuando le vuelva a tocar ser regada ya la puedes colocar en su espacio habitual.

PARA LA HABITACIÓN